Felipe Sosa egresó del Colegio Militar de la Nación y fue adiestrado para formar parte de la Legión Extranjera, un grupo comando de Francia integrado por personas que no nacieron en ese país. Según figura en su currículum, fue condecorado por su participación en distintos operativos. Fue preparado profesionalmente para soportar situaciones de tensión y escapar de escenarios críticos. También habría intentado hacerlo esta vez, pero su experiencia chocó contra los avances tecnológicos.
Luego de retirarse, “El Militar”, como fue apodado por los testigos en la causa por el crimen de Érika Álvarez, trabajó en seguridad para distintas empresas. Más tarde creó su propia firma, con la que brindaba servicios en comercios y countries. En las últimas horas, al conocerse su caso, algunas personas señalaron que podría haber formado parte de la Secretaría de Inteligencia del Estado.
Fuentes confiaron a LA GACETA que se investiga si el detenido habría residido o pernoctado ocasionalmente en el edificio de Puerto Madero donde fue encontrado sin vida el fiscal federal Alberto Nisman en 2015.
Más allá de las versiones y especulaciones, hay una certeza: sabía que lo estaban buscando, no sólo por los allanamientos, sino también por las órdenes de detención que se habían librado a nivel provincial, nacional e internacional. “Se temía que pudiera escaparse al exterior y por esa razón solicitamos una herramienta para que fuera detenido en cualquier aeropuerto, puerto o paso fronterizo. Pero esa información está al alcance de los organismos de inteligencia”, explicó una fuente.
Personal de Homicidios, al mando de los comisarios Emanuel Zamorano, Susana Montero y Carlos Díaz, descubrió que el hombre, divorciado y pareja de una empleada judicial, había desaparecido horas después de que comenzara a investigarse la hipótesis narco. Ante esa situación, la fiscala María del Carmen Reuter ordenó profundizar la pesquisa en su contra.
Los pesquisas establecieron que el sospechoso, junto con su mujer, habría contratado un viaje al exterior para vacacionar, pero lo suspendió dos días antes de abordar el vuelo. Además, determinaron que, de manera sorpresiva y en ese mismo lapso, habría adquirido una moto KTM valuada en $50 millones. Habría entregado una importante suma de dinero en efectivo y documentación para concretar la compra. Allegados al sospechoso confirmaron la compra del rodado, aunque no pudieron precisar cuál era el plan de viaje.
La fiscala Reuter y el equipo de Homicidios tenían la certeza de que Sosa había huido de la provincia en moto para evitar ser capturado, por lo que coincidieron en la necesidad de solicitar colaboración. El ministro de Seguridad, Eugenio Agüero Gamboa, realizó gestiones ante las autoridades nacionales para pedir apoyo. Personal de la Policía Federal, mediante un sistema tecnológico cuyo funcionamiento se mantiene en reserva para evitar que sea detectado, logró establecer que “El Militar” había viajado a Buenos Aires.
El jueves, los federales confirmaron que el sospechoso se movilizaba por la zona de Pilar. Policías tucumanos se trasladaron hasta Buenos Aires en el avión de la provincia y, junto con efectivos de la fuerza federal y de la policía bonaerense, lograron cercar a Sosa. Fue detenido mientras circulaba por esa localidad. En su poder tenía ropa y su pasaporte, por lo que no se descarta que hubiera planeado huir al exterior.